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miércoles, diciembre 02, 2009

Mikel Laboa «in memoriam»

Iñaki Uriarte
Arquitecto


Ayer, 1 de diciembre, se cumplió el primer aniversario de cuando el entrañable cantautor euskaldun Mikel Laboa (Donostia 1934-2008) abandonó definitivamente la tierra, el país, nuestra patria Euskal Herria y se encontró allá, en lo alto, con sus txoriak. Aquella noticia, recibida con dolor como imposible por la eternidad espiritual que poseen los grandes artistas, dejó un silencio, un vacío no sólo creativo y comunicativo, sino que supuso también la pérdida de una excepcional personalidad, humanista y amable, discreta y generosa, genial y admirable.

Su aportación a la cultura vasca ha sido, y seguirá siendo, trascendental en nuestra historia contemporánea, un período excepcional y fundamental en la creación artística: Ez Dok Amairu, el euskara batua, los grupos artísticos Gaur, Emen, Orain, Danok, la estatuaria del santuario de Arantzazu, etcétera. Supuso la incorporación de una forma de expresión musical oral de absoluta vanguardia partiendo de las raíces peculiares de un pueblo, sus creencias, tradiciones y una lengua singular.

Laboa alcanzó, desde una humildad personal y austeridad escénica, una grandiosidad absoluta creando en sus actuaciones una atmósfera poética sencilla a la vez que profunda entre la forma y el fondo. Una voz entrañable con unos registros sorprendentes, compuestos de dulzura, armonía, sentimiento y capaz de desgarros vocales que creaban tonalidades épicas.

Repletas de una conmovedora semántica, transmitiendo unos contenidos penetrantes de ancestralidad de múltiples memorias, en ocasiones casi olvidadas, alusivas a la etnografía, la naturaleza, la vida, el sufrimiento, el euskera y el país, impregnando la sensibilidad de los asistentes. Componía un tiempo emocional diferido, una reverberación.

Su fraseo sumamente expresivo, apreciado en directo con su presencia, poseía además de profundidad una gama de sensaciones contagiosamente enternecedoras que suscitaban en ocasiones temáticamente un llanto espiritual y cuántas veces real. Actualmente y en el futuro, su abundante discografía, enriquecida con las artísticas portadas de su gran amigo, el extraordinario pintor Jose Luís Zumeta, nos permitirá la recreación de momentos inolvidables.

Quienes además tuvimos la ocasión de conocerle personalmente desde hace muchos años, en su época de especialidad médica en Barcelona, apreciamos su estructura humanista arraigada en los valores más tradicionales de un pueblo que generaron su faceta inspirativa. Solidario con todas las afecciones y problemas de Euskal Herria es preciso recordar, por ejemplo, la asistencia junto con otros destacados artistas a la Biennale di Venecia en 1976 bajo el lema «Amnistía Denontzat». Mikel, como también casi todo el arte vasco comprometido con su país, ha sido miserablemente ignorado en España.

Quizá uno de los momentos más sublimes y merecidos de su vida como artista, por la dimensión estética, la singularidad orquestal, así como por la multitudinaria y afectiva acogida popular, fue el concierto de agosto de 1999 en el Victoria Eugenia Antzokia de Donostia junto con Donostiako Orfeoia y Euskal Herriko Gazte Orkestra, en tres temas que representan epopeyas musicales: «Gernika (Lekeitio 4)», «Txoria txori» y «Baga-biga-higa (Lekeitio 2)».

Su declamación, respondida y respaldada por el magnifico arrope colectivo vocal e instrumental, crea parajes musicales inconmensurables, incluso en sintonía con la dialéctica estética vasca entre el vacío, en este caso su canto, y el lleno, el coro y la orquesta. La obra de Mikel Laboa, si fuésemos un país elementalmente culto, debería ser analizada en su totalidad y tener, como genuino e irrepetible por muy diversos valores, la consideración y calificación de monumento sonoro perteneciente al Patrimonio Cultural Inmaterial Vasco.

El pasado 8 de agosto en la Donostiako Musika Hamabostaldia quienes acudimos a su homenaje «Laboaren Munduak», con la participación de sus colaboradores más habituales y grandes creadores musicales Iñaki Salvador y Josetxo Silguero, pudimos de nuevo apreciar con una inmensa carga emocional el gran reconocimiento y afecto popular y la enorme trascendencia de su legado musical, que quedará para siempre.

En este contexto cultural resulta absolutamente decepcionante que llegado ya el primer aniversario, fuera de Gipuzkoa, no se haya programado ningún acto en su memoria.

Padecemos toda esta extirpe de políticos asalariados de la cultura, desde los responsables del área en el gobierno-rapiña vascongado españolista, hasta una diputada de Cultura en Bizkaia y una concejala de Cultura en Bilbo cuyas aficiones más conocidas en esta materia -con la que siempre desde hace décadas especulan demagógicamente- son los estrenos de la ópera y las cenas del Guggenheim, utilizadas para poder posar y mostrar vestimenta. Gente conocida por su absoluta indiferencia, insensibilidad e incapacidad, algo verdaderamente despreciable.

Más si comparativamente vemos en ocasiones qué tipo de personajes y espectáculos se contratan para el Arriaga y Euskalduna.

Volviendo a Laboa, su figura y obra permanecerán siempre como un inmortal patrimonio sentimental de Euskal Herria. Por todo y por tanto, mila esker Mikel!

Fuente: Gara

martes, diciembre 01, 2009

«Mikel Laboa 180º» recuerda al maestro en el año de su fallecimiento

El teatro donostiarra Victoria Eugenia recordará a Mikel Laboa hoy, en el primer aniversario de su muerte, por medio de la actuación de algunos de sus discípulos musicales.

«Mikel Laboa 180 º» reunirá sobre el escenario del Victoria Eugenia a músicos de muy diversa índole, algunos estilísticamente muy alejados y espiritualmente muy cercanos de lo que fue el trabajo del autor de «Txoria txori», para reinterpretar algunos de los temas del inolvidable cantautor.

Los disc jockeys Makala y DZ, además de los grupos Lain, Xabi San Sebastian, Ken Zazpi y Gose serán los protagonistas de esta actuación, en la que también intervendrá con su cuarteto de jazz el pianista Iñaki Salvador, que mantuvo una colaboración ininterrumpida con Laboa a lo largo de un cuarto de siglo.

Los participantes en el evento no quieren llamarlo homenaje sino `recuerdo', con la pretensión de que su memoria quede viva con lo que él más amaba, la música.

Durante el acto se entregará a su familia la Medalla de Oro de Donostia que, a título póstumo, concedió a Mikel Laboa el Ayuntamiento pocos días después de su muerte a los 74 años.

El acto comenzará a las 20.00 h., y las entradas, a 15 euros, están agotadas.

Del uno al 17

Icono de la cultura euskaldun, Mikel Laboa Manzisidor, nacido el 15 de junio de 1934 en Donostia falleció el 1 de diciembre de 2009, tras una larga enfermedad, hace hoy un año. Experimental y vanguardista, debutó con el ep «Lau herri kanta» en 1964 y, tras varios trabajos, publicó el imprescindible «Bat-Hiru» en 1974.

Creador libre y genial, su última actuación pública fue junto a Bob Dylan en la playa de la Zurriola. «Xoriek-17», de 2005, es su último álbum, tras el cual recopiló sus «Lekeitioak» en 2007, culminando así la reedición de toda su obra en formato digital. Muchas de sus canciones pertenecen ya a la memoria popular.

Fuente: Gara

viernes, noviembre 20, 2009

30 años de furia




por Diego A. Manrique

The Clash encarnó la rama politizada del punk frente al nihilismo existencial de los Sex Pistols. Una reedición celebra ahora las tres décadas de vigencia de su obra magna, London calling, el disco que abrió el sonido a otras músicas y acabó cambiando la historia del rock.

El calendario es implacable. Te frotas los ojos, repites las cuentas y, sí, es verdad, han pasado 30 años de London calling. Resulta que el doble elepé de los Clash se publicó el 22 de diciembre de 1979, pero tardó unas semanas en tener edición estadounidense: eso explica que la revista Rolling Stone lo pudiera proclamar “el gran disco de los 80”. Paladeen la paradoja: London calling encarna exactamente lo opuesto de las tendencias dominantes en esa década, que hoy recordamos como un atracón de sintetizadores, ritmos programados, hombreras, pelos esculpidos, materialismo desatado.

Nadie que viviera London calling lo ha olvidado. Sus semillas están bien plantadas entre nosotros: Siniestro Total parodió la impactante portada de Ray Lowry, sus canciones han bautizado locales (Jimmy Jazz) o agencias de management (Spanish Bombs). Artistas tan alejados como Amaral confiesan conocer al dedillo sus cuatro caras. Sus temas han sido versionados por Fermín Muguruza, Amparanoia y mil grupos punkis locales.

Londres como nuevo Moscú

Sin embargo, London calling representa la superación del punk rock en su versión más elemental, un feliz ejemplo de maduración de unos creadores. Habían militado en el ejército del imperdible como los insubordinados de otras generaciones lo hicieron en el Partido Comunista.

Lo reconoce Joe Strummer: “Cuando me uní a The Clash fue como volver a la casilla de inicio, al año cero. Parte del punk consistía en desprenderte de todo lo que conocías antes. Éramos casi estalinistas: insistíamos en que había que deshacerse de las viejas amistades y de nuestra manera de tocar, en un intento febril por crear algo nuevo”.

Los Clash encarnaban la rama politizada del punk rock, frente al nihilismo existencial y el gusto por la provocación —“nos gustan las esvásticas”— de Pistols o Banshees. Reciclaban imágenes y conceptos de la extrema izquierda; respondían a lo que se recuerda como el “Invierno del Descontento”, periodo de huelgas y disturbios que culminó, ay, con la elección de mistress Thatcher, disciplina severa. Naturalmente, iban de antiestadounidenses, si hemos de creer aquello de I’m so bored with the USA.

América la maravillosa

Dicen que los prejuicios se quitan viajando. Al igual que ocurriría con U2, les revolvió los esquemas el contacto con los verdaderos Estados Unidos, esa América que yace olvidada entre los polos mediáticos de Manhattan y Hollywood. Descubrieron que subsistían muchas corrientes musicales, ignoradas por la gran industria del entretenimiento. Y que los nativos, a diferencia de los que encontraron en su visita a Jamaica, podían ser afables. Lo juraba Joe, que cruzó el país en una camioneta Ford, a lo Jack Kerouac.

El año cero de Strummer se traducía por reclamar como propia la herencia del rock de guitarras, tal como lo destilaban en el downtown neoyorquino. Sólo había una música ajena a esa línea que pasaba la aduana estética de los punkis londinenses: el gomoso reggae. Inicialmente, la conexión era comercial: algunos jamaicanos vendían “hierba”; se desarrolló cierta empatía entre ambos sectores de marginados.

Irrumpe el gurú

Los Clash habían probado con el reggae, incluso encerrándose con Lee Perry, el Productor Chiflado. Pero ahora pretendían abrir el abanico musical y necesitaban un guía erudito. Apareció un freak que superaba todo lo previsible. Guy Stevens, que había ejercido de DJ en la primera era mod y poseía un conocimiento apasionado de los sonidos estadounidenses. Empleado de Chris Blackwell en el sello Island, editó muchas maravillas y desembocó en la producción: bautizó a Mott The Hoople; trabajó igualmente con Procol Harum, Spooky Tooth y Free.

Tenía más cicatrices que todos los Clash juntos: era alcohólico y había visitado las cárceles de su majestad por un asuntillo de drogas.

Guy creía en la teoría de la tensión: provocar a los músicos, agredirlos incluso, para que salieran de su zona de confort y se superaran. Algunas ediciones de London calling incluyen un making of firmado por el colega Don Letts, con imágenes en blanco y negro de Stevens atacando al mobiliario e intimidando a Strummer. Guy, bendito sea, sirvió como catalizador de la grandeza potencial de The Clash.

Basta con comparar los temas de London calling, tal como los conocemos, con sus versiones primigenias, recién ensambladas las músicas de Mick Jones con los textos de Strummer. Son las llamadas Vanilla tapes, grabadas en su local de ensayo en Pimlico, situado sobre un taller de reparación de automóviles.

Sobre ruedas

Abusemos de las metáforas: London calling rueda majestuoso, igual que un coche recién salido de un chequeo minucioso. No es el movimiento espasmódico de anteriores elepés de The Clash: como si cambiara de marchas automáticamente, pasa con naturalidad del punk al rockabilly, al jazz, al reggae, al ska, al rhythm and blues y, sí, también al pop (en un sarcasmo mortal, Spanish bombs es un éxito en karaokes frecuentados por turistas británicos bien lubricados). El panel de mandos responde al toque: entran teclas y metales justo cuando se necesitan, nada de purismos de fanzine.

Funcionan los reflejos: Wrong ‘em boyo comienza en Nueva Orleans antes de girar hacia Kingston.

Su registro temático deslumbra igualmente. Todavía llevan el impulso de los Clash insurgentes, la identificación con forajidos y rebeldes; pero Strummer y Mick Jones también reflexionan sobre las poses, las opciones vitales, el peso de la historia, el poder redentor del rock. Además, se sitúan como eslabones de la tradición: Brand new Cadillac pudo ser, ellos lo recuerdan, “el primer rock and roll británico”, pero es obra de Vince Taylor —inspiración para Ziggy Stardust, el personaje de Bowie— y retrata ese deseo primordial de huir, de inventarse una existencia más auténtica.

Ideales y compromisos

Los fanes repetían aquello de The Clash, la única banda que importa”. Sus hazañas musicales se retroalimentaban con unas exigencias ideológicas que les empujaron a decisiones económicamente suicidas. El doble London calling se vendió como elepé sencillo; Sandinista! era un triple que costaba menos que un doble. CBS bufaba, pero tragaba, tras recortar las royalties de aquellos puretas: digamos que los Clash nunca se vieron obligados a plantearse el dilema de convertirse en exiliados fiscales.

Faltaban muchos años para que llegaran los millones de libras con los éxitos internacionales, los anuncios con su música, las versiones de Annie Lennox, los recopilatorios para compradores tibios.

Hoy, el carisma de London calling se revela como una potente confluencia de vectores: un alborotado movimiento social, unos músicos en expansión, unas canciones urgentes, un productor visionario. Los propios Clash no pudieron repetirlo. Al año siguiente, alentados por el emergente rap neoyorquino, encendidos por una nueva comprensión de la realidad geopolítica, buscaron profundizar en sus hallazgos con Sandinista!

Demasiadas puñaladas

Sin embargo, ya no estaba Guy Stevens, caído en 1981 tras una sobredosis de medicamentos. El papel de timonel había pasado a Mick Jones, entonces desconocedor del concepto de control de calidad: Sandinista! tiene un porcentaje de aciertos superior a la media, pero se degrada por la magnitud de sus errores. ¿Podemos sorprendernos? En el espacio de un año habían editado el equivalente a cinco elepés.

Todo grupo efectivo obedece a un delicado equilibrio de fuerzas y talentos. El baterista, Topper Headon, patinaba por la pendiente de la heroína y fue expulsado, aun después de esbozar lo que sería el mayor éxito de The Clash en vida: Rock the casbah. La bomba de relojería estaba en el núcleo duro: tras adquirir modos y pintas de rock star, Jones decidió convertirse en el señor del sonido. La continuación de Sandinista! se llamaba Rat patrol from Fort Bragg y tenía dimensiones de disco doble: Mick se deleitaba en la experimentación.

Le cortaron las alas: el productor Glyn Johns adelgazó el proyecto hasta convertirlo en el contundente Combat rock. The Clash se transformó en un ring donde chocaban los egos (el de Bernie Rhodes, mánager, también era descomunal). En 1983, Strummer y Rhodes lograban dar la patada a Jones. Se arrepentirían demasiado tarde: el grupo se extinguió ignominiosamente dos años después.

London calling está disponible en un solo CD a través de Sony, pero a partir del 14 de diciembre se puede encontrar la 30th anniversary edition, con el documental The last testament.

Fuente: El País

viernes, noviembre 13, 2009

Canarias: Global Perfussion trae los acentos del mundo

El concierto intercultural de percusión convertirá la sala de Cámara del Auditorio de Tenerife el 18 de noviembre en escenario de una metáfora del diálogo entre culturas. El colombiano Urián Sarmiento hace parte del grupo.



Foto: Global perfussion
Escucha aquí una de las actuaciones

El concierto intercultural de percusión Global Perfussion trae a Tenerife el próximo 18 de noviembre los acentos de 15 percusionistas del mundo que se encontrarán en la sala de Cámara del Auditorio, a las 21 horas. El escenario se convertirá durante unas horas en una metáfora del diálogo entre culturas, una conversación coral con un lenguaje común: el beat, el golpe primigenio que está en el origen de los ritmos ancestrales, de la música.

Las entradas pueden comprarse de forma anticipada en internet a través de las webs. Los puntos de venta de las entradas se pueden localizar en la web de Contamíname: www.contaminame.org, en la de LM producciones: www.lmproducciones.com, en la del Auditorio, www.auditoriodetenerife.com o en www.generaltickets.com.

Global Perfussion es una iniciativa de Belén Guerra, directora de la Fundación Contamíname para el Mestizaje Cultural. Guerra encargó en 2008 al músico tinerfeño Luis Fernández la organización de un concierto de percusión con otros 14 músicos de distintos países y diferentes tradiciones culturales. El concierto formaría parte del programa cultural del Segundo Foro Social Mundial de las Migraciones, celebrado en Rivas Vaciamadrid el año pasado.

"El encargo se amplió enseguida", explica Luis Fernández: "de organizar un concierto pasamos a componer los temas" y así, Global Perfussion cuenta ya con un repertorio de los temas compuestos para el caso: IntroducDong y Sea Sun Song, ambos de Luis Fernández; Emotivo, de Manu Delago; Blon, de Marcelo Gueblón; De Babel a la Unidad, de Nacho Arimany; y Adhâr Goma Suite, de José Pedro Pérez.

La cita de Tenerife es una reedición del programa original de 2008, aunque es previsible que lleguen a la Isla con nuevos enfoques, puesto que la mitad de los músicos del grupo de Global Perfussion llegarán este fin de semana procedentes de Bamako, la capital de Mali, donde este viernes se celebra el concierto Global Perfussion Mali. En esta ocasión, una representación de los músicos originales del grupo se encuentra con otros siete músicos del país africano.

Además, siguiendo su búsqueda de la fusión, se prevé que Global Perfussion Tenerife cuente con el acento singular que le puede aportar la tradición musical de Canarias.

Además de a Luis Fernández, el público que acuda a la Sala de Cámara del Auditorio reconocerá en el grupo también al percusionista canario José Pedro Pérez, al senegalés Ismaila Sané y al argentino Marcelo Gueblón, que durante años residieron en la Isla, así como al cubano Juan Javier Rodríguez, profesor del conservatorio de Santa Cruz de Tenerife.

El grupo lo completan, aparte de los ya citados, los brasileños Rogerio de Sousa y Bruno Buarque, el colombiano Urián Sarmiento, Ramesh Shotham (India), Majid Javadi (Irán), Nacho Arimany (Madrid) y Manu Delago (Austria) y tres mujeres: la catalana Carme Garrigó y las hermanas vascas Sara y Maika, integrantes de Ttukunak.

Global Perfussion nació como una experiencia única, pero su éxito entre el público y el impacto que causó también entre los músicos provocó el deseo de continuar moviendo por el mundo esta experiencia del encuentro de las músicas a través del lenguaje ancestral de la percusión. La reunión de percusionistas es una forma de expresar las posibilidades de compartir los códigos comunes que están en la base de todas las culturas a través de la percusión, convirtiéndose así en un símbolo del diálogo entre culturas.

Los instrumentos presentes en el escenario abarcan desde los utilizados en las grandes orquestas sinfónicas hasta espontáneos utensilios y cachivaches, pasando por los más representativos instrumentos de diferentes culturas populares. Los timbales, darbukas, djembes, las marimbas y el steel drum se unen a los sets de calabazas, los vibráfonos, las tablas de la txalaparta, la conga, el batá, el pandeiro los berimbaus, el triángulo y los cascabeles, entre los instrumentos más tradicionales. Junto a ellos, nuevos instrumentos como tubos de PVC y sartenes.

Más información en: http://www.contaminame.org/proyectos/perfussion/index.html#

Fuente: La Opinión

martes, noviembre 10, 2009

La performance experimental de Eric and Mary Rosse llega al Guggenheim



El Museo Guggenheim Bilbo acogerá el próximo jueves a las ocho de la tarde, «en primicia mundial», la obra Boulevard d'Reconstructie (Op.54). Se trata de la última producción de Ultimedia Concept, es decir, la compañía estadounidense formada por el compositor Eric Ross y la video-artista Mary Ross.

Según informó ayer la pinacoteca en un comunicado, la obra que se podrá ver consiste en una performance experimental, donde video-proyecciones y fotografías se fusionan con música de piano, guitarra y, sobre todo, el theremin -uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos-. La interpretación de este instrumento será llevada a cabo, en directo, por Eric Ross, mezclando elementos de varios estilos como jazz, música clásica y serial.

Eric and Mary Ross Ultimedia Concept llega a Bilbo con una larga trayectoria previa. Han actuado en numerosos conciertos multimedia, festivales de jazz, museos y centros de arte de todo el mundo desde el año 1977.

Previamente, hora y media antes de la performance, a las 18.30, comenzará un proceso creativo donde los artistas conversarán con los asistentes sobre sus 30 años de trabajo conjunto y mostrarán algunos ejemplos de las 'performances' que han llevado a cabo en su amplio repertorio.

Los participantes tendrán su protagonismo ya que podrán disertar junto a la compañía sobre los orígenes del video arte y su impacto en la fotografía, así como sobre las nuevas tecnologías.

Las entradas para este espectáculo están disponibles en las taquillas del museo y en la página web del mismo www.guggenheim-bilbao.es. La entrada al proceso creativo cuesta seis euros (cuatro a los Amigos del Museo), mientras que la del concierto son ocho euros (seis para los Amigos del Museo). El bono para ambos actos cuesta 12 euros (ocho para los Amigos del Museo).

Fuente: Gara

jueves, noviembre 05, 2009

Músicos vascos de diversa índole recordarán a Mikel Laboa en el primer aniversario de su muerte

El concierto «Mikel Laboa 180º» no pretende ser un homenaje, sino un recordatorio que reavive el legado del cantautor donostiarra. No habrá palabras: sólo sus canciones y su música.

GARA | DONOSTIA

El próximo 1 de diciembre se cumple un año del fallecimiento de Mikel Laboa y desde entonces se han tributado múltiples homenajes. Al hilo de este primer aniversario, ayer se presentó en Donostia el concierto que llevará el nombre de «Mikel Laboa 180º», en el que participarán diversos músicos y que tendrá lugar en el Teatro Victoria Eugenia. El cantautor vasco será recordado sin palabras, empleando sólo la música, en un concierto en el que sus canciones serán interpretadas desde «diferentes puntos de vista».

A la familia y amigos de Laboa nunca les ha gustado hablar de homenajes, por eso lo que se busca es que sea un cálido recordatorio. El título del concierto da algunas pistas sobre lo que podrá verse sobre el escenario, donde músicos en la antítesis de lo que fue el trabajo de Laboa van a reinterpretar los temas del autor de "Txoria txori".

El DJ Makala, Lain, Xabi San Sebastián, Ken Zazpi y Gose serán entre otros de los protagonistas de este encuentro, en el que también intervendrá el pianista Iñaki Salvador, quien mantuvo una colaboración ininterrumpida con Laboa a lo largo de un cuarto de siglo y que actuará con su trío de jazz junto al trompetista americano Chris Case. El pianista acudió además a la presentación ante la prensa de esta iniciativa en nombre de Marisol Bastida, viuda de Laboa. «Por encima de las alabanzas y el reconocimiento hacia el cantautor donostiarra, hemos querido reivindicar sus canciones», explicó Salvador.

«Habría venido a verlo»

«Existe el peligro de que se genere un icono -añadió el pianista de Hernani- incluso entre quienes no lo escucharon. Más allá de esos lugares comunes hay un desconocimiento de su obra y queremos contribuir a difundirla, que se entiendan su música y sus textos. No se trata de un homenaje, sino de que le recordemos con música. A él le gustaría, habría venido a verlo». Asimismo, agregó que el deseo de sus más próximos es que este concierto sea «parte de un engranaje hermoso» para que Mikel «siga estando vivo, más allá de las placas que le pongamos en las calles».

Para hacer posible el concierto, se ha sumado una heterogénea representación de músicos vascos, como DJ Makala, especialista en scratch y que ha trabajado con Fermin Muguruza. Con su presencia aportará su toque característico al recordatorio.

También se subirán al escenario el grupo Lain, ganador del concurso de maquetas de la emisora Gaztea, que tiene uno de sus atractivos en la voces de las cantantes Pitxi y Letu; el cantante y guitarrista Xabi San Sebastián, -uno de los renovadores de la música tradicional vasca-; y completan el cartel Ken Zazpi y Gose, que combina la música electrónica y la trikitixa.

Según explicó Mikel Martín, responsable de la programación musical de Donostia Kultura, «cada uno de ellos interpretará dos o tres temas de Laboa». El también director del Festival de Jazz de la capital guipuzcoana, subrayó que no se trata de «una gran producción», porque «no hay nada más imprevisible que la música». Sólo habrá algo previsto de antes: la entrega de la Medalla de Oro de Donostia que, a título póstumo, concedió a Laboa el Ayuntamiento donostiarra poco días después de su muerte a los 74 años de edad.

miércoles, septiembre 16, 2009

Metal On Metal- Damn!



Metal On Metal - Damn! (Less Metal Edit) from Metal On Metal on Vimeo.

Lets Phantom es un proyecto de 2 diseñadores graficos de Lituania que animan y dirigen este primer video de Metal On Metal , original banda tambien de Lituania, con influencias de electro, noise, hiphop etc...

Enlaces:
http://www.myspace.com/nesakykmamai
http://www.letsphantom.com/