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viernes, febrero 26, 2010

El capitalismo «chupasangre»: «Daybreakers»



Mikel Insausti

Los hermanos Spierig se dieron a conocer dentro del terror australiano con «Undead», otra de zombis que les ha servido para encontrar coproducción en Hollywood. La justa, porque «Daybreakers», que ha sido rodada en las Antípodas, tiene un ajustado presupuesto de 21 millones de dólares. Han aprovechado la inversión para crear imágenes más estilizadas, de acuerdo con ese tono oscuro que impera actualmente en el género, sobre todo en su variante futurista.

Y es importante recalcar el tono anticipativo de la cinta, porque su argumento es una alegoría vampírica sobre el poder destructivo del capitalismo. Los Spierig son los autores de un guión que se apunta al mensaje por la defensa medioambiental, al recalcar los peligros a los que se enfrenta la humanidad de hoy en adelante.

Para crear mayor inquietud, imaginan que tan sólo dentro de nueve años el mundo estará dominado por los vampiros, que ya no serán unos mitos románticos como eran representados antaño, sino unos vulgares «chupasangres», unos explotadores agrupados en grandes corporaciones multinacionales, cuyo único objetivo es someter a la humanidad y controlar su aporte sanguíneo.

Por suerte para los humanos hay un vampiro rebelde que se enfrenta a los suyos, un investigador que quiere encontrar un sucedáneo en el laboratorio para evitar tanta sangría. Ethan Hawke encarna al vampiro concienciado con la desgana habitual con la que las estrellas de Hollywood protagonizan las películas hechas para el público adolescente menos exigente.

Fuente: Gara

viernes, octubre 30, 2009

Desafiar a la gravedad tiene efectos terroríficos en el bosque

En «Vertige», la cinta con la que hoy se inaugura la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia, la tensión se transforma en terror lleno de sobresaltos. A 200 metros de altitud, cinco escaladores creen estar a salvo en la cima. Pero lo peor está aún por llegar.



Oihane Larretxea
Gara, Donostia

«Vertige», la ópera prima del francés Abel Ferry, será la encargada de inaugurar hoy la 20a. Semana de Cine Fantástico y de Terror en Donostia. «Tenía claro que no quería ni efectos especiales ni trucos de ningún tipo; quería que todo fuera de verdad, sin trampa ni cartón» señaló ayer Ferry en su comparecencia ante la prensa. El director hizo especial hincapié en ese aspecto y es que, debido a lo arriesgado de la mayoría de las escenas, Ferry sólo quería a «los actores más valientes».

Y no era para menos la disposición que se requería a los intérpretes, y es que «Vertige» narra la excursión que cinco amigos hacen para practicar escalada, siendo los barrancos y acantilados los principales escenarios.

Ninguno de los cinco actores seleccionados eran profesionales de la escalada, pero, a pesar de ello, no se echaron atrás ante el reto. Aunque Ferry matizó que todo se hizo con la supervisión y ayuda de unos guías profesionales de la escalada, a la hora de la verdad fueron los actores los que se colgaron de la cuerda. «Hay escenas verdaderamente emocionantes y ellos han sido muy valientes haciéndolas. En la escena del puente colgante, por ejemplo, una de las chicas queda suspendida en el aire a 200 metros de altitud, una escena que se grabó en una sola toma» cuenta Ferry.

«No se emplearon especialistas en ningún momento -prosiguió-. A esto me refiero cuando mencionaba el realismo que quería reflejar». Las paredes verticales son, en gran medida, las verdaderas protagonistas de «Vertige», según Ferry, y es que, gracias a ello, «el riesgo que siente el espectador y la tensión constante que se crea es aún mayor», señaló el director.

Nada es lo que parece

La intención del cineasta consistió, desde el principio, en mezclar el género de aventuras -valiéndose para ello de la montaña- con el de terror. «La versión inicial del guión, que la hice por encargo, salió demasiado sangrienta, parecía `La Matanza de Texas', así que la pulimos un poco, hasta que obtuvimos la combinación perfecta entre la aventura inicial y el terror posterior».

El filme enseña que no todo es lo que parece o, al menos, que nada es tan sencillo: tras muchas dificultades y más de una amenaza de caer al vacío, los jóvenes creen que una vez en el bosque están a salvo, ignorando que, precisamente, los problemas acaban de comenzar.

«Vertige» dará el pistoletazo de salida a seis días de cine fantástico y de terror. El 6 de noviembre, además, llegará a todas las salas comerciales.

jueves, octubre 29, 2009

Semana de Cine Fantástico y de Terror en Euskal Herria: Seis espeluznantes días de risas y miedo

Desde mañana hasta el 6 de noviembre, Donostia se convertirá en el escaparate anual del género fantástico. Un cita obligada para quienes desean descubrir lo que se esconde en la cara oculta de lo real. Sólo nos queda afilar nuestros colmillos para hincarle el diente a nuestra yugular cinéfila más retorcidamente divertida durante seis noches.



Koldo Landaluze
Gara


Sobre fondo del lago de Gladys Enea se asoma la imagen de un Frankenstein sospechosamente parecido a Loquillo. La imagen iconográfica de aquella criatura del doctor Frankenstein acompañado por una niña que filmó James Whale recuerda a la multitud de seguidores del género fantástico que llegó el momento de abandonar las sombras y ocupar las salas del Teatro Principal y el Victoria Eugenia durante una semana que «La Crisis», cual voraz criatura infernal, ha limitado en seis días.

José Luis Rebordinos, uno de los responsables principales de la Semana de Cine Fantástico y de Terror, ejerce de guía de lujo a la hora de adentrarnos entre los paisajes terroríficos que se asomarán desde la gran pantalla. Antes de iniciar este viaje sin garantía de regreso, resulta obligado descubrir el secreto de este certamen.

«De entre las cosas que hemos hecho desde Donostia Kultura relacionadas con el cine -afirma Rebordinos-, la Semana de Cine Fantástico y de Terror es de las que menos complicaciones acarrea. Me resulta más complicado haber puesto en funcionamiento el Festival de Cine y Derechos Humanos, haber mantenido, con sus constantes idas y vueltas, los ciclos de Nosferatu y, por supuesto, el Festival grande que es el que mayor atención requiere. Todo ello tiene que ver porque tratamos con un género que es muy agradecido».

«Los seguidores del cine fantástico son muy fieles y muy apasionados. Para ellos es todo un lujo saber que, una vez al año, van a contar con un escaparate en el que podrán ver la mejor representación de lo que tanto aman. Algunas ediciones son de su agrado y otras, en cambio, no. Te lo hacen saber y te aseguran que regresarán el año que viene. En ese sentido, jugamos con cierta ventaja».

La siguiente cuestión se nos antoja lógica: ¿Qué poder de persuasión tiene el género fantástico?

«Tiene una vertiente muy cercana a los sentimientos y a las emociones a flor de piel -dice Rebordinos-. Por un lado, te puede hacer sentir mucho miedo, pero con la tranquilidad que da el saber que, en cuanto abandones la sala, sólo tienes que enfrentarte a los miedos reales y, por otro lado, es un género muy divertido porque esos miedos muchas veces son tratados con humor. La unión entre miedo y risa hace que la gente no se sienta indiferente ante lo que ha visto proyectado».

«Aunque pueda parecer contradictorio, una rama del cine fantástico, al igual que el cine negro, es un género muy apegado a la realidad. Si te fijas en las modas por las que ha pasado este género, descubres que esas modas están muy relacionadas con lo que estaba ocurriendo en la sociedad. Hoy en día por ejemplo, el cine de terror y fantástico que predomina en Europa es muy comprometido, porque analiza desde su particular óptica los miedos que genera en la sociedad la progresiva falta de libertades, los horrores de las guerras imperialistas y la sensación de saber que estamos siendo muy controlados».

«Hoy en día el género está muy fuerte. A finales de los 90 bajó el nivel de calidad de manera muy preocupante. Pero desde EEUU llegó un encadenado de éxitos provenientes del cine independiente que obligó a las grandes compañías a invertir y reflotar el género. El cine de terror actual está muy apegado a la realidad cotidiana y tiene mucho humor. Quizás esto se deba a que puede ser una especie de respuesta a los tiempos de crisis que padecemos».

Metidos de lleno en este viaje al centro del terror y lo fantástico, Rebordinos nos recuerda el papel de «termómetro de lo irreal» que ejerce un certamen como el de Donostia. «Dentro de Europa, los estados francés y español son los más importantes. Los franceses siguen muy de cerca lo que se hace por aquí y prueba de ello es un documental que vamos a proyectar: `Viva la muerte! Autopsie du cinéma fanastique espagnol'. Su autor Yves Montmayor dedica un espacio a Sitges y a nuestra Semana y analiza, junto a diversos autores, como Jaume Balagueró, las claves de este éxito».

Escaladores y geishas-robots

Los dos grandes bloques de esta edición son Oriente y el estado francés.

«La inauguración corre a cargo de la producción gala `Vertige', de Abel Ferry. Es una película ligada a esa tipología denominada survival en la cual un grupo de urbanitas debe sobrevivir en un territorio inhóspito y hostil. En esta ocasión, una cuadrilla de escaladores novatos padece todo tipo de contrariedades mientras ascienden por una montaña. El tema no parece muy suculento a primera vista, pero la fuerza y el vértigo que sufre el espectador gracias a la pericia con la que han sido filmadas las escenas de altura, hacen que este filme se convierta en una experiencia sobrecogedora».

«La clausura llevará la firma del japonés Noburo Iguchi, que nos presentará `RoboGeisha'. Es una película tan extrema como divertida, en la que se narran las andanzas de una especie de androide geisha que lleva una prótesis de katana en el culo y una sierra radial en la boca. La verdad es que ha levantado mucha expectación, porque en cinco minutos se agotaron las entradas para verla. Dentro de este tipo de cine gamberro que se hace en Japón también proyectamos `Vampire Girl vs. Frankenstein Girl', de Yoshihiro Nishimura».

«La aportación japonesa en esta edición se completa con tres películas más. Por un lado está la tercera entrega de Tetsuo, dirigida por Shinya Tsukamoto y que lleva por título `Tetsuo: The Bullet Man', y las dos últimas provienen del Anime. Ambas son muy diferentes y especiales. Por un lado proyectamos `Sword of the Stranger', una historia de animación sobre un samurái solitario que cuenta con un magnífico diseño visual y un repertorio espectacular de duelos y, por otro, podremos disfrutar con la segunda entrega de la saga `Evangelion'».

Propuestas delirantes

Si seguimos al dictado el periplo macabro que nos dicta la Semana, tropezamos con propuestas lúdico-festivas tan delirantes como la del noruego Tommy Wirkola en «Dead Snow». Un grupo de estudiantes de Medicina se convertirá en objetivo de un grupo de zombis nazis. Bulgaria aporta una peli de «bichos» que harían palidecer al mismísimo Kafka. La metamorfosis escarabajo-humano adquiere su dimensión más estrafalaria en «Infestation», de Kyle Rankin. En nuestra ruta conoceremos a las amantes lésbico-vampíricas y los terribles miedos filmados por un grupo de estudiantes en «Dread».

Tras su triunfal paso por Sitges, Christian Alvart hace una escala en Donostia para presentarnos su pesadilla filmada «Pandorum»; terror claustrofóbico cuya acción transcurre en el interior de una nave espacial a la deriva. Avalada por Tim Burton moveremos los pies al compás de la maravilla de Shane Acker «Número 9»: un filme de animación que incluye un repertorio de canciones compuestas por el maestro Danny Elfman.

También Sundance aporta una de sus películas más contundentes: «Grace». Tras lograr cierta notoriedad gracias a su corto «Mean to End», Paul Solet ha dado el salto al formato largo con esta estremecedora crónica en la cual un bebé se alimenta de sangre.

Para completar el viaje, nos decantamos con una de las propuestas más esperadas: «'Paranormal Activity' es una de las grandes sorpresas del momento. Se rodó con un presupuesto de 12 mil euros y, en su primera semana de proyección, fue la película más vista de EEUU. Lo de esta película es un caso curioso: Oren Peli la rodó en el 2007 y, según cuentan, Steven Spielberg vio una copia y dijo que aquello había que estrenarlo porque era un auténtico peliculón.

El propio Spielberg se ha encargado de respaldar esta película rodada con una modesta cámara de vídeo y que narra las pesadillas cotidianas compartidas por una pareja en una casa azotada por fenómenos paranormales».

Otros terrores y fantasías paralelos

Orbitando alrededor de la Semana de Cine Fantástico y de Terror se han creado diversos espacios en los cuales los seguidores del género fantástico pueden enriquecer su paseo por lo sombrío. Mientras las pesadillas y criaturas imposibles de H. R. Giger han encontrado alojamiento en la sala Kubo-Kutxa hasta el 10 de enero y en la sala ArteKo hasta el 12 de diciembre, los mundos y personajes que un día habitaron los cómics se unen a esta fiesta.

La obra del argentino Juan Jiménez, uno de los ilustradores y dibujantes de cómic más prestigiosos del género, puede ser visionada en Okendo Kultur Elkartea y en la galería Vito 021. El colorido y vitalismo de Álex Orbe y Manu Ortega pueden ser contemplados, respectivamente, en la Ernest Lluch K. E. y Udal Liburutegi Nagusia del Alberdi Eder y la obra de Eva Conde, «El bosque de silencio», en el vestíbulo de los cines Príncipe.

Los aficionados también tendrán la ocasión de revisitar las fronteras que imaginaron los autores de la publicación referencial «Métal Hurlant» y, finalmente, la compañía Teatro Corsario nos devolverá a aquellos paisajes y pesadillas que un día creó Edgar Allan Poe gracias a su obra «El cuervo».

domingo, octubre 25, 2009

«La huérfana» Niña mala




Koldo Landaluze
Gara

En esta su tercera experiencia como cineasta, el cineasta barcelonés afincado en Los Ángeles Jaume Collet-Serra, apuesta por un modelo de cine de terror sicológico con ciertas ínfulas autoriles. Un filme opuesto en sus intenciones a aquella producción de serie Z en la que participó la mismísima Paris Hilton y que llevaba por título “La casa de cera”.

Dejando a un lado el encargo Disney-Adidas que supuso su segundo filme -«¡Goool 2! Viviendo un sueño»-, Collet-Serra retorna a los senderos del terror apadrinado nuevamente por Joel Silver con este filme que, contra todo pronóstico, está consiguiendo una suculenta taquilla. Digo lo de contra todo pronóstico porque resulta muy difícil sacar mucho más rédito a una fórmula que imaginaba agotada: la del niño malísimo que saca de quicio a quienes le rodean.

Y de eso únicamente va «La huérfana», un filme insalubre en su atmósfera y gobernado por completo por una niña-demonio que se instaló en el seno de una pareja para hacerla feliz y que, progresivamente, transformará las vidas de sus sufridos padres adoptivos en un auténtico infierno doméstico.

La principal «diferencia» que existe con otras producciones similares radica en su intencionada mala leche a la hora de perfilar el seno de una familia aparentemente estable. Poco más tiene de original una cinta que se excede en sus dos horas de metraje para contarnos una trama ya consabida y en la que al espectador únicamente le queda la posibilidad de descubrir el crescendo de barbaridades que comete la pequeña protagonista.

Tal y como suele ocurrir en este tipo de propuestas, todas las miradas se centran en la epicéntrica maldad que concentra el personaje que ha interpretado con notable solvencia una precoz Isabelle Furhman. Frente a ella, Vera Farmiga y Peter Saargaard componen unos personajes bien cortados y a los que les corresponde ejercer de saco de golpes en cuanto su temible hija entra a escena y nos guía hacia un final en el cual nos aguarda una curiosa sorpresa que aporta cierto sentido al conjunto.

viernes, octubre 16, 2009

Pedro Olea busca la dosis de realidad de los vampiros con «La coartada del diablo»

¿Qué hay después de «Una vida de cine», premio que recibió Pedro Olea en el reciente Zinemaldia? Él lo tiene claro: más trabajos. El director de Bilbo ha estado los últimos días en pueblos de Araba buscando localizaciones para su nuevo trabajo «la Coartada del diablo», que pretende rodar en primavera. Con la adaptación de la novela de Manuel Moyano, se acerca a alguien «lo más parecido posible a un vampiro», para cerrar su círculo sobre personajes de leyenda.

Itziar Amestoy
Gara, Gasteiz

El director de Bilbo Pedro Olea se está acostumbrando últimamente a recibir premios por su carrera. Primero fue la Espiga de Oro del Seminci (Festival de Cine de Valladolid), dentro de Zinemaldia de este año recibió el premio «Una Vida de Cine» que concede Kutxa, y también estuvo en la reciente edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya que se celebra en Sitges. «Parece que me quieren jubilar», bromeaba ayer. Pero él tiene un antídoto: más proyectos.

Desde nuevas incursiones en el teatro, documentales o videos para acompañar un recital poético; el director de Bilbo tiene una agenda muy ajetreada para los próximos meses.

Dentro de esta vorágine creativa, se enmarca su nueva película: «La coartada del diablo». Acercándose al género de terror sicológico, es una adaptación de la novela homónima de Manuel Moyano. Cuando la leyó, Olea pensó que así podía cerrar un círculo dentro de su filmografía. «Con la invitación a Sitges, por ser un director que se ha acercado al terror o a lo fantástico de una forma de autor, de una forma especial, no de género; me han hecho ver los temas que he tocado», resume. Como interés sitúa la búsqueda por lo que hay de realidad detrás de los personajes de leyenda.

Así, relata su inicio en este círculo con el hombre lobo -dirigió en 1971 «El bosque del lobo», donde mostraba a un verdadero condenado a muerte que, por la falta de cultura, la miseria y supersticiones del siglo XVII, se creía alobado-. Luego abordó las brujas con «Akelarre», donde defendía su inteligencia y explicaba la brujería. «Eran listísimas, competían con los titulados en Medicina de Salamanca y se enfrentaban al falo de la Iglesia con el útero femenino de las cuevas, eran auténticas feministas», describe. Luego llegaron los zombis en «La bandera negra».

Por ello, para cerrar el círculo, asegura que le gustaría hacer una de vampiros. «Es difícil encontrar un vampiro de verdad, pero con esta novela he encontrado lo más parecido a ello, alguien que está en la cama sin moverse». Su objetivo es dejar abierta esa ambigüedad entre qué es el mal y qué no lo es, si está dentro o no.

En búsqueda de localizaciones ha estado los últimos días por pueblos de Araba, visitando el jueves la zona de Maeztu y el viernes la de Trebiñu. El primer día no acabó contento, pero ayer comentaba complaciente que el pueblo de Trebiñu le había convencido. La película tendrá tres ejes: el pueblo -en el que encaja ese lugar «perdido en el tiempo sin demasiada restauración», según el director-, un caserón medio abandonado y un antiguo sanatorio abandonado. Encontrado el núcleo, considera que será fácil situar los otros dos lugares dentro de Araba.

Así, además, también cerrará una fase, ya que, según explica, ha rodado en el resto de herrialdes de Euskal Herria.

Ayuda en el guión

Con la novela en sus manos, Olea se dispuso a escribir el guión y esbozó una primera versión. Aun así, reconoce que es más «director que guionista» y que a él le salen «demasiado literarios». Respecto a sus habilidades y carencias, asegura que sabe distribuir una historia y hacer una estructura, pero en los diálogos tiene «tendencia a explicar demasiado».

Pero con intención de hacer las cosas bien, ha contado con el trabajo de Michel Gaztambide, un excelente guionista, según Olea, que antes ya ha trabajado con Julio Medem (en «Vacas») o Enrique Urbizu (en «La caja 507»), para que le «quite literatura y haga más imagen». Una vez finalizado el guión -ya lo están moviendo por el mundo de las subvenciones-, y si las cercanías alavesas le convencen, prevén que el rodaje se pueda llevar a cabo en la primavera del año que viene.

Tan sólo la primer parte de «Una Vida de Cine»

Uno de los últimos premios que ha recibido Pedro Olea fue el que otorga Kutxa dentro del Festival de Cine de Donostia, «Una vida de cine». Al director, sin embargo, le gustaría añadir la coletilla de «primera parte» al galardón recibido. Y es que Olea tiene entre manos tantos proyectos que no está dispuesto a que le jubilen a base de premios. En cartelera teatral está su adaptación de la película de Rafael Azcona «El Pisito». «El éxito de crítica y público me animan a seguir con el teatro», asegura. Pero hay mucho más.

Lleva rodada la mitad de un documental que, siguiendo el estilo en el que realizó «Athletic, un siglo de pasión», pretende abordar lo que la familia Olaeta ha aportado al ballet vasco mientras recorre la historia del siglo pasado. Por último, estos días se encuentra trabajando en un encargo de su amigo Joan Manuel Serrat. El catalán está preparando un espectáculo-recital con poemas de Miguel Hernández que ha musicado y que adornará con la proyección de vídeos -que también se incluirán en el DVD disco-libro que pretende editar-. «A mí me ha tocado el mejor: la `Elegía a Ramón Sijé´».